Reflexiones

Plumas de pavo salvaje

Este relato es de un profesor que trabaja en otro país. Aunque en Chile también existen o se pueden ver pavos reales … no están sueltos al aire libre, menos en un campus de una universidad. Este profesor camina alrededor del campus apreciando lo que haya para mirar, las hojas que cambian de color, el cielo azul, una ardillita probando una bellota, etc. Según indica, el caminar le ayuda a aclarar la mente y lo mantiene cerca de Dios, al estar rodeado y cerca de su creación.

En este Iugar donde vivo actualmente, no veo pavos reales, pero, también como el profesor, doy gracias por mantenernos cerca de su maravillosa creación. No sólo veo a las aves que he logrado reconocer por su especie, sino también sus cantos, los árboles y flores que en cada primavera nos brindan hermosas postales. También tenemos un cielo muy azul y unas noches muy negras, cuando no hay luna, iluminado por millares de estrellas que jamás vi en la ciudad.

Dado que hoy en día tendemos a preocuparnos mucho por lo que está pasando en Chile y en el mundo, una caminata ayuda a aflojar nuestra mente que gira muchas veces sin cesar y que, en cualquier momento, podría explotar. Algunos días, las dificultades son pequeñas. Otros días las preocupaciones se adueñan de mí. Con el pasar de los años me he sentido menos invencible y protegida que el año anterior. La edad trae consigo la sensación de que no somos inmune a las dificultades, desafíos y pérdidas que alguna vez no estaban tan a corto plazo.

Es sencillo afligirse por todo lo que puede salir mal. Es fácil preocuparse por las malas noticias que hemos recibido o que tememos recibir. Es fácil preocuparnos por el futuro y cómo lidiar con él cuando Ilegue. El temor fácilmente puede paralizarnos, al punto de apenas poder soportar el diario vivir. Este profesor relataba que en la zona donde vive hay pavos reales salvajes, los cuales caminan por los alrededores buscando insectos, dejando como rastro, de cuando en cuando, alguna pluma caída. El comenzó a recogerlas, poniéndolas en un recipiente, a su vista, pensando que eran demasiado hermosas para dejarlas botadas en el suelo.

De alguna manera salir a mirar, contemplar, ver y oír la obra de Dios en nuestro espacio, aquí en la tierra, nos ayuda a librar la mente de las preocupaciones y recordar que el Dios de la creación me ama y me cuida. Quizás aquí no es fácil encontrarse una pluma de pavo real, pero igual hay tantas otras maravillas de la creación que nos están mostrando que el Señor sigue ocupado ya haciendo maravillas.

“Pero interroga a los animales, y ellos fe darán una lección; pregunta a las aves del cielo, y ellas te contarán; habla a la tierra, y ella te enseñará; con los peces del mar, y te lo harán saber. ¿Quién de todos ellos no sabe que la mano del Señor ha hecho todo esto? En sus manos está la vida de todo ser vivo, y el hálito que anima a todo ser humano”. Job 12:7-10 NVI

La confianza de Job en Dios es asombrosa, especialmente considerando todo lo que le había pasado. Cada día el Señor me sigue enseñando a detenerme y observar todas las otras “maravillas” de mi vida cotidiana. No son enormes, no serán plumas de pavo real, pero son pequeños maravillosos milagros que Dios pone en mi camino, para que observe, escuche y reflexione sobre ellos.

Espero que mi Dios siempre me hable despacio, porque si lo hace muy fuerte puede que no lo escuche. Dios está en lo simple, en lo fácil, en lo sencillo, en lo sublime, en lo inesperado, …pero, siempre, siempre, siempre está.