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¿Cómo tratar con los que aspiran a destruir nuestros sueños?

¿Recuerdas la historia de José? Sus desalmados hermanos fingen su muerte y lo venden
a
unos traficantes de esclavos. Las cosas van de mal en peor, por lo que José termina
confinado
en un calabozo egipcio. Trece años más tarde, en el ascenso más sorprendente
al
poder político de todos los tiempos, José se convierte en el hombre de confianza del
Faraón.
Entonces es cuando sus hermanos acuden en busca de comida. Pero en vez de
vengarse
de ellos, José les dice: «Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero
Dios
transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de
mucha
gente» Génesis 50:20.


Déjame
hacer una ingeniería a la inversa.
¿Recuerdas
por qué los hermanos de José lo vendieron como esclavo? La respuesta corta
es
Génesis 37:8: «Lo odiaron aún más por los sueños que él les contaba». Así que, por
burla,
llamaron a José «el soñador» (v.19).


Sin
duda, nuestros sueños ……., quizás, …….. inspiren a muchas personas. Pero también
provocarán
una oposición. Causarán una gran variedad de reacciones, los celos y la ira.
Algunas
personas incluso pueden querer matarte por ellos. ¿Por qué? Porque alteras lo
establecido.


Todo
soñador tiene que lidiar con los detractores. Tenemos que aprender a hacerle frente
a
la crítica y saber cómo lidiar con ella. Antes que nada, no dejemos que una flecha de
crítica
nos atraviese el corazón, a menos que pase primero por el filtro de la Palabra. En
segundo
lugar, debemos aceptar el hecho de que podemos complacer a todas las
personas
algunas veces y a algunas personas todo el tiempo; pero no puedes
complacerlas
a todas todo el tiempo.


Seguro
que vamos a ofender a alguien. Tenemos que decidir qué decir y a quién.
Ofende
a los religiosos, aquellos que se muestran indiferentes y que nos menosprecian
mientras
se alejan del Espíritu de Dios. Jesús jugó ese papel ofensivo de manera
deliberada
y con regularidad.


Nuestro
sueño va a inquietar algunos gallineros, pero, no juguemos el papel de gallo.
Opera
con un audaz espíritu de humildad, consciente de que Dios va delante de ti.
Convierte
el daño que otros te harían en el tipo de bien que solo Él puede lograr.
Además,
recuerda esto: Un halago de un necio es realmente un insulto y un insulto de
un
necio es realmente un halago. Asegúrate de considerar la fuente. Y nunca abandones
tu
sueño.


¿Qué
tipo de crítica u oposición has estado recibiendo?
¿Cómo
debes responder?