Reflexiones

Paz, es vivir en el propósito de Dios

¿Alguna vez te has sentido como si Dios te hubiese fallado? ¿Esperabas cierta clase de vida o cierta respuesta a una oración y las cosas no salieron como lo habías imaginado?

Vivir creyendo que Dios te ha fallado roba tu paz; te sientes inquieto e inseguro porque no puedes aceptar los hechos tal como son, ni ver más allá. Sin embargo, la Biblia nos enseña que paz es vivir en el propósito de Dios.

Ahora, esto no siempre es fácil. Muchas veces implica atravesar por situaciones adversas, incluso dolorosas; otras veces significa renunciar a expectativas que nos hemos creado y abrazar el plan de Dios.

Muchos de nosotros hemos estado resistiendo a servir al Señor como se merece, porque pensábamos que Dios nos quería: enfermos, pobres, amargados, encerrados en cuatro paredes.

Desconfiamos de Dios y de nosotros mismos. Atormentados por el enemigo diciéndonos “Dios no te quiere bendecir porque no eres digno de Él” y mientras rehusábamos a aceptar su propósito para nuestras vidas, la paz la veíamos cada vez más lejana. Vivíamos intranquilos, temerosos y en constante resistencia.

Dejemos de pelear con Él con respecto a nuestro futuro. Caminemos con confianza, no importando lo que signifique seguirle, vale la pena y es lo mejor para cada uno de nosotros. Enfoquémonos en recordar que Dios nos llamó conforme a su propósito y que, aunque el panorama inmediato no parezca favorable, Él puede y quiere usar todo a nuestro favor.

Por último, hay un pensamiento más que debe traer paz a nuestra alma: saber que Dios se ha propuesto terminar la obra que comenzó en mí, en ti, en nosotros y en su iglesia. Dios está comprometido con su plan para nuestras vidas, Él no se rinde, ni se rendirá …., hará que se cumpla plenamente el propósito para el cual nos creó y llamó.

Recordemos que el enfoque de nuestros pensamientos determina el “destino” de tu vida; por eso, cuida lo que piensas (Filipenses 4:8).

Oración: Señor ayúdanos a aprender que, en los momentos difíciles, podamos responder con fe y gratitud, recordando lo bueno que has sido con nosotros, en el nombre de Jesús,
Amén y Amén

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Efesios 4:8 (NVI)